Este ritual cierra espejos internos y externos que han quedado abiertos, atrapando miradas y presencias que no deben tener acceso a ti.
El sello no solo protege, también devuelve la calma: ningún reflejo indeseado podrá buscarte ni filtrarse por grietas ocultas.
El espejo queda mudo, y contigo, la seguridad de tu propio rostro intacto.
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“Lo que miraba desde dentro ya no atraviesa: el sello ha clausurado su reflejo, y la sombra quedó fuera.”
“Este 23 de agosto, la Luna Negra será testigo del rito. Noche sin rostro, noche de corte y siembra, de sellos y silencios. Lo que debe morir será arrancado, lo que debe nacer quedará oculto hasta que brote con fuerza.”

◉ VELARIA ◉ 




